Santiago Ávila

Escritor. Formador. Conferenciante. Coach de Alta Dirección

Sobre el liderazgo que, no siéndolo, muchos piensan que sí lo es

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¿Calificarías de líder a quien tiene por bandera hacer el mal? ¿Cómo te sentirías al saber que tu hijo (si lo tuvieras) colabora al servicio  de un líder (¿líder?) mafioso, deshonesto y asesino? ¿Se podría calificar de líder a Hítler?

Artículo publicado el 10/12/2015 en El Confidencial Digital

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2 Comentarios

  1. Nuria Feria

    Sobre el líder y el seguidor…
    El líder y el seguidor parecen desempeñar diferentes papeles y cada uno de estos parece poseer ventajas que tu no quisieras perder. En su fusión, por lo tanto, parece haber esperanzas de satisfacción y de paz. Te ves a ti mismo dividido entre estos dos papeles, escindido para siempre entre los dos y cada amigo o enemigo se convierte en un medio para salvarte de esto. Tal vez lo llames amor o tal vez pienses que es un asesinato que finalmente está justificado. Odias a aquel a quien asignaste el papel de líder cuando tu lo quisieras tener y lo odias igualmente cuando el no lo asume en aquellas ocasiones en que tu quieres ser el seguidor y abandonar el liderato. Para eso fue para lo que concebiste a tu hermano y te acostumbraste a pensar que ése era su propósito. A menos que el sea fiel a eso, no habrá cumplido la función que tu le asignaste, por lo tanto merece la muerte, al no tener ningún propósito ni ninguna utilidad para ti. Que quiere él de ti? que otra cosa podría querer si no lo mismo que tu quieres de el. En esto es tan fácil elegir la vida como la muerte, pues lo que eliges para ti lo eliges para el. Le haces dos llamamientos tal como el a ti. Estos dos llamamientos ciertamente constituyen una elección, pues cada uno de ellos se deriva un resultado distinto. Si el acaba siendo tu líder o tu seguidor no importa, pues en cualquier caso habrás elegido la muerte. Pero si el clama por la muerte o por la vida, por el odio o bien por el perdón y por la ayuda, entonces el resultado no será el mismo. Si oyes el primero de esos llamamientos, te separarás de el y te perderás, si oyes el segundo, te unirás a él y en tu respuesta se halla la salvación. La voz que oyes en el, no es sino la tuya. Qué te pide? lo mismo que te ha de llegar a ti ya que lo que estás viendo es una imagen de ti mismo y lo que estás oyendo es tu propia voz expresando sus deseos. Este hermano ni nos dirige ni nos sigue, si no que camina a nuestro lado por la misma senda que nosotros recorremos, el es como nosotros y se halla tan cerca o tan lejos de lo que anhelamos como le permitamos estar, no hacemos ningún avance que el no haga con nosotros y si el no avanza, nosotros retrocedemos. Su progreso es el tuyo propio.

    • Santiago Avila Vila

      Hola Nuria, me alegra saber de ti.
      Liderar, supone elegir. Elegimos en torno a la forma en que queremos dirigir nuestra vida (liderazgo propio), y elegimos (cuando enfrentamos cometidos de dirección) en torno a la vida de los demás (liderazgo para unos, los más; jefatura -la posición no determina el que se sea o no líder-, para otros, los menos). Se elige vivir según principios o según intereses . Solo (que no es poco) te resta elegir. Un abrazo.

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