Desde la felicidad hacia el compromiso trata de la necesidad del entendimiento de lo que el compromiso necesita para que se exprese en un camino de ida y vuelta. Para que una empresa, haciendo todo lo posible por propiciar un nido laboral de lo más confortable, reciba el compromiso de quien trabajando en ella decida corresponder.

En el “prólogo”, se pretende dejar evidencia  de la importancia que, en asuntos tan recurrentes como: el entusiasmo, la felicidad, el pensamiento positivo, la ilusión, la reilusión, la motivación, el liderazgo, y las sesiones motivacionales, tiene la actitud comprometida en la persona. De uno u otro modo, el compromiso siempre se presentará acechante.

Continuando  recorrido por los caminos de un “primer capítulo” en el que, reflexionando sobre la felicidad, se trata sobre si su logro es o no posible, sobre su relación  con el sufrimiento -¿se podría ser feliz en la desdicha?-, con la ilusión -¿acaso son términos sinónimos?-, y con la empresa -¿hasta qué punto es posible que un ente de su naturaleza  la pueda evocar?-

La sociedad, inmersa de pleno en la cultura de la felicidad egoísta, se ha olvidado de que es la actitud comprometida y no otra cosa  lo que mueve al ser humano. Dando por finalizado su análisis, nos adentraremos en los territorios propios del Compromiso.

Llegados al meollo de la trama (Capítulo II), se concluye sobre  el profundo significado que adquiere el concepto en cuestión para quien se emplea de forma congruente. ¿Qué aspectos de la persona, y en particular de su quehacer habitual, la significan como comprometida?  Resuelta la cuestión, se relaciona  compromiso con libertad y  disciplina.

El cierre capitular, vendrá precedido por la idea de que un valor tan fundamental deviene  necesitado de una guía orientadora de orden superior en su materialización

Más tarde (Capítulo III), se reflexiona sobre la medida del rendimiento humano como marco de referencia; analizando, con detalle suficiente, la diferencia entre lo útil y lo valioso, para una vez resuelta su dicotomía, centrarse en la forma de medir los diferentes tipos  de desempeño posible en una organización: el cometido eficaz, el cometido eficiente, y la integración de ambas concepciones.

En los inicios del “Capítulo IV”, se discute  sobre las palancas que a modo de resorte interior nos impulsan en el cumplimiento de acuerdos y expectativas; tratando a continuación, sobre aquellos aspectos de la ética que debieran obrar a modo de brújula interior; en su cierre  se presenta “en sociedad” el concepto de  Pirámide del Compromiso.

El siguiente desarrollo (Capítulo V), versará sobre aquel tipo de compromiso que no siéndolo cursa más como enfermedad del alma que otra cosa; así, se concretan las siguientes aproximaciones: Comprometidos con la nada, con el interés, con la soberbia, y con la astucia; para continuar con otros que, siéndolo, se materializan como referentes conductuales: Comprometidos con el ejemplo, con la singularidad humana, y con los principios.

A continuación, y saltando de lo particular a lo grupal (Capítulo VI), se analiza el papel del líder (Capítulo VII), por jefe, como catalizador de mejor desempeño en lo colectivo; desempeño, que deberá conocer de los tres pilares fundamentales en su acción de conjunto: la justicia, el ejemplo y, la escucha profunda y sincera.

El inicio del tramo final de la obra (Capítulo VIII), se sigue con la definición de la ley fundamental del compromiso y sus corolarios consecuentes. Más tarde, y de lleno en el cuerpo del capítulo, se reflexiona sobre la forma en cómo  aprecia el discurrir del tiempo quien  desafiado por un entorno que se expresa áspero y hostil o justo lo contrario, lo califica de: paso,  espera,  flujo y  embarque. Es el Kairos[1] que no  siendo objetivable se percibe distinto al Cronos[2] que sí lo es.

Analizadas las posibles variantes de relación entre el jefe inmediato y el colaborador necesario: centrífuga, creativa, caótica y depresiva; se tratan los indicadores conceptuales de medida de la actitud comprometida: El Compromiso Primario Individual; El Compromiso Evocado por el Jefe Respectivo; El Compromiso Total Individual; y El Compromiso Total en lo Colectivo. Sin duda la culminación conceptual de la obra.

Por último (Capítulo IX), y una vez analizado el logro en lo colectivo, se presenta un mapa orientador de las dos  perspectivas posibles en el tratamiento de la cultura del compromiso: la que desde la persona se irradia  hacia la  organización, y viceversa, la que desde la empresa se enfoca al individuo.

Como “Anexo Primero”, se acompaña la exposición de un Sistema de Medida del Compromiso en la Organización que por su sencillez se adivina disruptivo. El acopio de información,  plasmándose en una cuenta de resultados de carácter no monetario, permitirá entrar en un proceso de mejora continua. ¡Un hallazgo! Sin duda la culminación práctica de la obra.

El cierre,  “Anexo Segundo”, se constituye a partir de las cuestiones a plantear en la búsqueda de aquel tipo de información que como consecuencia haga posible la elaboración de la cuenta de resultados ya citada.

En la obra se plantean interrogantes como: ¿Cómo te has sentido cuando tu opinión no ha sido escuchada? ¿Y cuando el trato recibido se concreta desconsiderado o tu cometido carece de sentido? ¿Decepción, desasosiego, malhumor, quizás malestar, quizás un dolor punzante en el pecho, quizás…? Preguntas a los que la empresa comprometida debiera dar respuesta adecuada.

El libro se concreta como una invitación a transitar por un recorrido que iniciándose en la felicidad finaliza en el compromiso; compromiso que debiera plasmarse en la escucha atenta de opinión, en el trato digno y considerado, y con un marco de referencia ético al cual poder acomodar la conducta.

Porque liderar/liderarnos es hacer bien el bien; ser eficaz sin más no es el camino.

[1] Tiempo de calidad y cualitativo; su apreciación se atiene a parámetros subjetivos.

[2] Tiempo cronológico y cuantitativo; su estimación deviene en objetiva.

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